SE HACIAN MISAS NEGRAS Y SACRIFICIOS HUMANOS EN EL PANTEON EL ZACATAL

Por Pedro Juárez Mejía

La Paz, BCS.- El señor Clemente Ceseña Olachea, cuidador del Panteón El Zacatal y el Investigador Paranormal, Gilberto Ortega Avilés, coincidieron al declarar por separado, que en ese cementerio se realizaban Misas Negras y Ritos Satánicos, en donde sacrificaban seres humanos.

“Mucho se ha hablado de fantasmas y brujería en el Panteón El Zacatal, pero más allá de que algún equipo de cazafantasmas haya obtenido grabaciones de sombras y psicofonías, existe una historia más oscura y alarmante que involucró a personas de diferentes Estados de la República Mexicana y que incluyó sacrificios humanos en honor a El Maligno. Muchas veces fueron encontrados restos de artilugios de rituales de magia negra, restos de sangre, velas negras y animales muertos, todo lo cual quedó registrado en la década de los 90’s en reportes policiales, periódicos y testimonios de personas que los fueron encontrando cuando iban por la mañana al panteón a visitar a sus difuntos”, expresó para el Excélsior Gilberto Ortega.

El Investigador Paranormal, abunda que inclusive hay denuncias que utilizaban niños en los sacrificios para honrar al demonio.

“Según registros policíacos y publicaciones en periódicos locales de 1989, eran alarmantes ya que no sólo hablaban de sectas satánicas que operaban en otros Estados vecinos, también se mencionaba que en La Paz estos grupos estaban haciendo sus rituales. En concreto, en el panteón de El Zacatal. Así, encontramos en los registros de la época a los adoradores de Satán, a quienes se atribuían el uso de velas negras y rituales muy antiguos que realizaban su prácticas en el camposanto durante las noches de luna llena, donde sacrificaban menores de tres años para beber su sangre, también durante estos actos los practicantes inhalan sustancias químicas para lograr contacto con El Señor de las Tinieblas”, dijo.

Gilberto Ortega recordó que según algunos periódicos locales que circulaban en 1990, denunciaron que los niños que supuestamente sacrificaban, los raptaban de otros Estados del país.

Los niños inmolados en el altar a Satanás, supuestamente, eran robados en otras Entidades y traídos aquí, según los periódicos, para que no fueran reclamados por nadie al ser sacrificados. Se sospechó que eran extranjeros los que realizaron estas prácticas. Los menores eran incinerados y lanzados al mar en costales para eliminar la evidencia. En diciembre de 1990, la policía realizaba exhaustivas investigaciones respecto a las sectas satánicas que operaban en el país y habían cobrado más de doce víctimas, sólo en la ciudad de Tijuana. Al parecer, esta secta era la misma que llevaba realizando los actos de sacrificio en el panteón de El Zacatal, en tierras paceñas. Todas estas noticias se pueden constatar en el periódico Ultimas Noticias resguardado en el Archivo Histórico Pablo L. Martínez, en las fechas que les dije”, señaló.

Como suele suceder en las grandes urbes del país, el crecimiento de La Paz, ha generado que dicho camposanto se haya ubicado en la mancha urbana de la ciudad y ya no se encuentre en las afueras de La Paz y pese a que la oscuridad ha disminuido gracias al alumbrado público, aun se percibe una pesada atmosfera en el cementerio.

“Dicen que aquí espantan por las noches, dicen que es por los ritos diabólicos que aquí se hacían, yo no he visto que lo hagan, porque dicen que los brujos de la ciudad ya se fueron o quizá ahora hacen sus ritos en otros lugares más solitarios”, expresó Don José en un recorrido que se hizo al cementerio.

El señor Clemente Ceseña Olachea, cuidador actual del Panteón El Zacatal, afirmó que no le tiene miedo a los fantasmas que según él, se aparecen por las noches en el camposanto.

“Una vez, vi dentro del panteón, a un señor montado en un caballo, lo seguí por las huellas que dejaba el caballo dentro del panteón, pero nunca lo encontré y era imposible que se hubiera ido, porque yo cerré muy bien con candado las rejas del panteón y no pudo haber salido por otra parte; se lo platique a mi vieja y me dijo que era el demonio, que hacía su recorrido”, expresó Clemente Ceseña, quien tiene una pequeña vivienda al interior del camposanto y quien solicitó que nos abstuviéramos de tomarle alguna fotografía.

Comentó el también enterrador, que no sólo van curiosos al cementerio, sino que han llegado investigadores paranormales profesionales con todo y su equipo para investigar fenómenos paranormales, “me han dicho que salen sorprendidos por los resultados, incluso me han dicho que soy muy valiente porque me paso las noches en el panteón…y que querían aquí vivo, aquí tengo mi casita”.

Es importante destacar que a pesar de ser un camposanto pequeño, con más de 200 años de antigüedad, es un panteón en activo, todavía se registran entierros; sobre todo de aquellas familias de escasos recursos, que no tienen dinero para cubrir los costos de otros cementerios.

Gilberto Ortega asegura que han registrado alguna actividad paranormal en el Panteón El Zacatal.

“Diversos equipos de Ghost Hunting o de investigación paranormal han logrado captar evidencia dentro del panteón El Zacatal o en las plazas comerciales aledañas, que antiguamente eran parte de la misma hacienda, son muchos los testimonios de empleados de estas tiendas que aseguran tener encuentros espectrales en altas horas de la noche cuando ya no quedan clientes”, expresó Gilberto Ortega.

De acuerdo con la información recabada por EL PUMA BCS, en diversas fuentes, “El Zacatal” fue una gran hacienda ganadera y agrícola que empleaba mucha gente que contribuyó al desarrollo histórico de la ciudad. Los restos mortales de don Rosario Sandoval y doña Josefa, dueños de esa propiedad aun descansan en la capilla principal del panteón.

De manera irónica, varias personas de edad muy avanzada aseguran que don “Chayo” no era de La Paz, que La Paz casi toda era de él…Inclusiva la ahora calle 16 de septiembre del centro de la ciudad, se llamó en un principio El arroyo de los Sandoval, después Arroyo Central y ahora16 de Septiembre.

Como todas las haciendas antiguas del siglo XVIII, El Zacatal tenía su propia capilla y su propio panteón, don Rosario lo fundó siendo su patrono San Antonio de Padua y desde entonces cada 13 de junio se celebraba varias actividades conmemorativas en el lugar.

Se dice que don Rosario Sandoval enterró un enorme tesoro en donde hoy se encuentra el panteón, lo cual confirmó el sepulturero cuidador, pero por razones legales y quizás religiosas nadie ha podido excavar en busca de estas riquezas.

De esta enorme hacienda hoy solo queda el camposanto, el cual cuando la ciudad no era muy grande, quedaba a las afueras de la ciudad, y siendo un panteón viejo, generaba muchas leyendas, sobre fantasmas, incluso muchos jóvenes en busca de emociones iban en busca de fantasmas y en muchas veces, dicen, sí los encontraban.

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