VISIÓN DE UNA SUDCALIFORNIANA

POR: SOFIA SUI-QUÍ GARCÍA.

LA TRIADA: NO MENTIR, NO ROBAR Y NO TRAICIONAR, AL TRANSCURSO O FINAL DEL PRESENTE SEXENIO, ¿SERÁ EL DEDO ACUSADOR DE LA CIUDADANÍA MEXICANA?.

Nadie en su sano juicio podemos negar el hartazgo existente de la  población mexicana, en uno  y otro sexenio anteriores al presente, marcados por una corrupción innegable y una impunidad lacerante.

Se gozó de las mieles del poder, aderezadas éstas con un nepotismo exacerbado, un amiguismo incontrolable y pertenencias grupales verdaderamente grotescas de influyentismo vergonzoso.

Desafortunadamente esa ha sido la constante política-gubernamental en este México que amo, aunque por fortuna también han existido honrosas excepciones al respecto.

Pero situándonos en la triada referida al inicio de la presente colaboración, me permitiré hacer unas someras reflexiones del tema que nos ocupa.

NO MENTIR.- Acaso no se miente al negar haber pertenecido a un partido y sistema político mexicano, que ahora por convenir a intereses propios se critica, juzga y señala con asombrosa saña e hipocrecía, cuando antes se arengaba a su favor e incluso se había accedido al poder político y económico, bajo sus siglas?.

No mentir, tampoco será dar cabida como funcionarios/as gubernamentales a entes con un desempeño brutalmente oprobioso como funcionarios públicos y como políticos de un caminar más que cuestionado, con fortunas familiares y personales inexplicables, que cambian su piel al color que ahora requieren para seguir existiendo, pero necesariamente  camuflageados para continuar  con sus prebendas y sus redes de poder.

En, No mentir podremos ubicar sin temor a equivocarnos todas y cada una de las argucias personales para convertir al ser humano de carne y hueso, en una persona intachable, generosa, libre de rencores, sensible, carente de maldad, de probidad incuestionable, increíblemente recta, con códigos de vida relevantes, intachable, hasta llegar a la santidad indiscutible, aunque diariamente inyecte la dosis del odio a sus congéneres, con la absurda disculpa: …”no es como antes…”, …no pertenecemos a la mafia del poder…”, etc. etc.

NO ROBAR. En este importante rubro, tendremos necesariamente que situar todas y cada una de las mentiras diarias que desde un pódium, el pódium del poder, el pódium santificado, a nivel nacional se le dice a la nación mexicana, sustrayendo en toda la extensión de la palabra, la fé, la esperanza, la credibilidad de 32 millones aproximadamente, de connacionales que pusieron su esperanza en un mesías que ha mentido a sus seguidores/as, sin el más mínimo rubor ni arrependimiento alguno.

También se ha robado la certidumbre, la credibilidad, la confianza, hasta la fé de los/as creyentes a su desempeño como gobernante mexicano, al no bajar los índices de inseguridad, al desmantelar el seguro popular, despedir a miles de trabajadores/as en todas  las entidades del país, que de la noche a la mañana han quedado desafortunadamente en la más grande indefensión, al cancelar programas y acciones prioritarias como los apoyos a las instancias infantiles, cerrar albergues para mujeres maltratadas, presentarse a diario los feminicidos, continuar el “huachicol”, la diatriba a los neoliberales, conservadores, ufanarse de que las escaleras se barren de arriba hacia abajo, dejando de lado y por conveniencia propia, que en los 4 últimos escalones de algunas escaleras esté acumulada la podredumbre al más alto nivel, las evidencias así lo ponen al descubierto,   se señala a los fifís, a la prensa que se denomina corrupta, a los empresarios nacionales que les ha llamado peyorativamente de mil maneras grotesca, disminución por demás errónea y malsana de presupuestos asignados a determinadas dependencias, omisión total a atender asuntos de importancia vital, como las leyes Taibo, Gandalla,  Bonilla y Garrote, entre otras más.

Afortunadamente en este “apartado”, el legislador federal Porfirio Muñoz Ledo, actuó como debía ser, renunciando a continuar como Presidente de la Cámara Baja y no perpetuarse como tal, expresando categórico: …”en la vida hay que ser alguien, y no algo…”, palabras sabias que lo ubican como verdadero estadista y no  como un rufian o espurio de la política mexicana.

NO TRAICIONAR. En esta expresión, acaso será posible dar lugar a la conducta reprobable de que este maravilloso país  que es nuestro adorado México, esté como mísero tapete, ¿para qué el descerebrado de Donald Trump, constantemente ultraje nuestra dignidad, soberanía  y vecindad, sin que se fije postura diplomática alguna, ni se replique nada, absolutamente nada?.

No traicionar tampoco será el caos diario que viven varios estados pertenecientes al pacto federal, ante la situación extrema de sus ciudades de ruta o fronterizas con Estados Unidos, ocasionadas por la llegada o permanencia de miles y miles de migrantes?.

No traicionar, será la desatención a la orden presidencial de que termine en nuestro país el nepotismo, amiguismo, favoritismo, para conceder o crear plazas a modo a esposos/as, descendencia o ascendencia en primera línea o colaterales, compadrazgos y demás.

En, No traicionar, se podrá situar los donativos de millones de dólares que  el gobierno mexicano “generosamente”, ha otorgado a Guatemala, Honduras y El Salvador, mientras niños y niñas mexicanas que lamentablemente padecen cáncer y que en las instituciones de salud no cuentan con el medicamento milagroso para prolongar o  salvar sus infantiles vidas y con ello llegar a la adultez?.

No traicionar, será permisible igualmente la posibilidad de hacer el cuestionamiento, acerca de tantas y tantas improvisaciones gubernamentales, cortes o tandeos en la energía eléctrica, polarización extrema de la ciudadanía mexicana, odios irreversibles entre amistades, vecindades, familiares, compañeros/as de trabajo, de estudios, etc., etc.

No traicionar, podemos señalar sin temor a equivocarme lo correspondiente a lo que le sucede día a día a nuestras GLORIOSAS FUERZAS ARMADAS, que son vilmente humilladas, hasta llegar al extremo de hacer que se dobleguen, los golpean con palos o garrotes, les escupen la cara, los empujan, les gritan improperios, “ese pueblo bueno”, se atreve a ofender a hombres y mujeres que son la salvaguarda de nuestra nación, que cuidan el territorio nacional y su soberanía, por aire, mar y tierra, que están dispuestos a ayudar a la población civil en caso de desastres con su Plan DN-III-E, sólo por citar uno de ellos,  que atienden a la ciudadanía toda, en cualquier problema ambiental, ductos de combustibles para evitar el huachicol, terremotos, sólo por referir algunas de sus grandes contribuciones a la sociedad en general, pero obedientes a las órdenes del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas en México, bajan la cabeza y guardan una disciplina férrea ante la indicación superior.

En verdad es horrible esta oprobiosa situación que es la constante diaria para estos seres humanos que también piensan y sienten.

En cualquier país del mundo son reconocidos por su lealtad a toda prueba, por su intachable sentido de solidaridad y de contribución, a sus sociedades, y aquí en nuestra extraordiaria Patria, son tratados de manera terriblemente maquiavélica.

No traicionar, acaso no será también el propiciar diariamente el encono, la desigualdad  política, el dedo acusador para quiénes no coincidimos con la orden lapidaria de las y los mandamás sexenales, que cuentan con la verdad absoluta, la santidad esperada por décadas y décadas, por la inteligencia que llega hasta los extremos de sabiduría divina, por la razón sin cortapisa alguna, hasta el extremo inimaginable de considerarse a si mismos/as como deidades terrenales.

También en, No traicionar, se nos permitirá  situar la trascendencia de actitudes, palabrerías sin ton, ni son, donde se repiten como verdaderos estribillos las bondades actuales, los aciertos sin límite alguno, la repetición hasta el cansancio y enfado de: …”por primera vez..”,  las libertades, que jamás han sido, ni lo serán pero así se consideran por convenir a propios intereses. Igualmente  llegar al extremo malévolo para destruir todo lo anterior, y con un enfoque “narcisista, también llamado síndrome de Hubris”, establecer, imponer o lacrar, su excelsa estirpe”.

Para ningún mexicano/a, nos es ajeno que a partir del 01 de diciembre de 2018, cada una de las 32 entidades federativas del país, se dividieron en dos hemisferios, el inmaculado y el pecaminoso, todo ello con las naturales consecuencias.

Para concluir: cita un sabio refrán…”que todo cae por su propio peso, y no hay enfermedad que dure cien años, ni persona que la resista…”.

“Es  urgente que se escuche el grito ensordecedor del silencio, presente en todo el territorio nacional de nuestra adorada  Patria,  que es MÉXICO

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