MUERTE DEL BUZO EXHIBE LA CORRUPCION DE LAS AUTORIDADES DE PESCA EN BCS

Por Pedro Juárez Mejía

La muerte del buzo Jorge Iván Pérez Atondo, de 44 años de edad y el ingreso de emergencia de ocho trabajadores del mar a la cámara hiperbárica, dejó al descubierto la corrupción que impera en el sector pesquero de Baja California Sur.

Así lo denunció para este medio, Jorge Ruiz, experimentado buzo de Puerto San Carlos, quien al dar a conocer su opinión afirmó que las condiciones que se están presentando no son las adecuadas para la extracción de la Almeja Generosa, “ya que la temperatura del agua es muy caliente y la profundidad de poco más de 16 brazas está afectando a los buzos en esta temporada de escasos 5 días que otorgó la Conapesca”.

Insistió que la descompresión de varios buzos que se debaten entre la vida y la muerte y el fallecimiento después de uno de ellos, sacó a flote la red de complicidades entre autoridades de pesca, cooperativas y permisionarios en cuanto a la captura y extracción de almeja generosa en puerto San Carlos, municipio de Comondú, a casi 300 kilómetros al noreste de La Paz.

Jorge Ruiz indicó que son las autoridades de CONAPESCA y de INAPESCA, las responsables de informar si están dadas las condiciones para la extracción de la Almeja Generosa.

“No estaban las condiciones, el agua estaba caliente y la almeja estaba en sitios más profundos y los buzos en su afán de cumplir con su cuota, que es de cien kilos por embarcación, permanecen más tiempo en el agua y luego no saben subir y entran en la descomprensión”, dijo.

Además denunció que son las autoridades de salud, las responsables de verificar que los buzos tengan una salud perfecta y que estén capacitados y los equipos estén en buenas condiciones,

Jorge Ruiz no descarta la posibilidad que tanto las autoridades de pesca, como de salud, recibieron sus “moches” de los permisionarios, “alguien o alguienes se le olvidó su parte, o recibió su parte”.

De acuerdo con la información recabada por el EXCELSIOR, la causa de la enfermedad descompresiva o síndrome de descompresión es la formación de burbujas de nitrógeno en nuestro cuerpo debido a la alta presión durante las inmersiones.

En tierra, nuestro cuerpo expulsa el nitrógeno pero bajo el agua lo asimilamos y éste pasa a la sangre por efecto de la presión, debiendo ser expulsado en gran medida de la sangre antes de estar en superficie. 

El tiempo de exposición, la profundidad, la temperatura y el riego sanguíneo, entre otros factores, influyen en el grado de saturación de nitrógeno que alcanzamos.

Cuando ascendemos a la superficie se produce la fase de desaturación, en la que desciende la presión y los gases se liberan de los tejidos y salen a la sangre y los pulmones.

Todo este exceso de gas debe liberarse lentamente, por lo que hay que respetar los tiempos de ascenso según la profundidad y la duración de la inmersión. De lo contrario, la liberación rápida de los gases implicaría una sobresaturación crítica y se formarían peligrosas burbujas en nuestro organismo que pueden obstruir los vasos sanguíneos impidiendo la circulación en determinadas zonas del cuerpo, generalmente las extremidades y algunas terminaciones nerviosas, lo que podría acarrear problemas cerebrales, cardíacos y respiratorios.

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