VISIÓN DE UNA SUDCALIFORNIANA

POR: SOFIA SUI-QUÍ GARCÍA.

CUANTOS SUCESOS INCREÍBLES SE HAN

PRESENTADO EN NUESTRO ADORADO MÉXICO

Después de unos días de vacaciones, el Divino Creador ha posibilitado que regrese a mi trabajo legislativo y con ello integrarme de lleno a una serie de responsabilidades.

Entre ellas, la de participar con una colaboración en esta importante página del Sr. Pedro Juárez Mejía, que generosamente ha puesto a mi disposición, lo cual agradezco muy sinceramente.

¿Pero qué ha acontecido en días recientes en nuestra maravillosa República Mexicana?

Día a día,  el Ejecutivo Federal reitera que todo lo malo que sucede en el contexto nacional, es producto de un pasado que dejó al país y a la estructura gubernamental en un caos social, político y financiero.

No soy experta en el tema, pero el sentido común me indica que en algunos aspectos tiene la razón, y en la mayoría de los casos carece de ella.

¿Por qué lo afirmo? Porque sencillamente, ningún gobierno puede pasarse un mes y otro también culpando a quienes lo antecedieron en esa altísima responsabilidad.

Hay que visualizar que muchas acciones fueron negativas y con ello  aceptar el juicio de la historia. Pero no se puede negar por ningún motivo que México se ha caracterizado siempre por sus grandes instituciones que han normado la vida de este extraordinario país.

¿Qué tenemos a simple vista? La oprobiosa diatriba diaria y continua, la vulnerabilidad de las instituciones de las y los mexicanos, la desaparición de algunas de ellas y la incertidumbre de la supervivencia de otras como es el caso específico del CONEVAL, la falta de recursos económicos, la restricción de presupuestos claves para el sostenimiento de sectores tan importantes como es la salud,  deporte, educación, cultura entre otros más. Así como lamentables situaciones presentadas como los cortes de energía eléctrica en nuestra entidad federativa, como en otros estados del país, desabastos de medicamentos en instituciones de salud como el ISSSTE, sólo por citar un ejemplo más.

Con tantas carencias nacionales en distintos aspectos, seguir con una política migratoria un tanto incongruente, cuando nuestros connacionales carecen de empleo, educación, alimentación, servicios médicos, entre otros muchos más y posibilitando mejoras  y apoyos a extranjeros en lugar de satisfacer las prioridades de las y los mexicanos en desventaja social.

Algunos referentes de estas incongruencias son: la falta de apoyo al deporte. Ana Gabriela Guevara recientemente declaró que en las instalaciones de la Comisión Nacional del Deporte no se contaba con el recurso económico ni para pagar la energía eléctrica de sus instalaciones.

La marcha de protesta de los pasantes de medicina, manifestando su crítica situación, es otra evidencia. La “Ley Garrote de Tabasco”, habla por si sola; la “Ley Bonilla”, en el hermano estado de Baja California, para ampliar de dos  a cinco años la gubernatura, es otra evidencia más. Y qué decir del constante enfrentamiento con los medios de comunicación.

Otra situación por demás lamentable son los apoyos de millones de dólares, que México ha otorgado a los países de El Salvador, Honduras y Guatemala, así como la generación de empleos y programas específicos para grupos vulnerables de ellos. ¿Para qué, o por qué, ser farol de la calle y obscuridad en nuestra casa?

Dónde quedan las necesidades prioritarias para los estados fronterizos mexicanos con la Unión Americana?. Haciéndose presente, un altísimo referente de necesidades básicas desde la alimentación, hospedaje, etc., etc.

La tragedia del Paso, Texas, donde por desgracia fallecieron y están en condiciones precarias de sobrevivencia un número importante de mexicanos, no será tema y asunto para que México fije postura, ante el gobierno del descerebrado de Donald Trump, o por años y años se estará justificando todo, absolutamente todo, para que el gobierno estadounidense no incremente aranceles o deje de seguir amenazando abiertamente a nuestro país?.

Siempre he considerado que jamás debemos pertenecer a la “cultura del avestruz” y esconder la cabeza en la tierra. Y por lo tanto llamar a las cosas por su nombre. Por ello se debe reconocer lo que se ha logrado en años y años, en un período gubernamental y en otro. Así como señalar o referenciar la corrupción, impunidad, nepotismo, amiguismo, compadrazgos y demás.

Pero eso sí, con la objetividad que debe de caracterizar a quiénes se sienten jueces y juezas de ello. Y no ver la “paja en el ojo ajeno, e ignorar el tronco de un árbol en el ojo propio”.

Ejemplo de esto. Hay muchísimos y este jirón de la Patria, desafortunada como lamentablemente,  no es la excepción.

Constantemente se critica con severidad a los enemigos/as políticas, no apunto adversarios/as políticas, porque el término correcto es la enemistad como la constante de este enfoque. Y se dispensa, justifica y avala, todo, absolutamente todo desde la entraña del poder. Esto no es ético, ni mucho menos de sentido común, profesionalismo  y calidad moral, familiar, política y social. Pues reza un sabio refrán: “el buen juez, por su casa empieza…”.

Finalmente, espero que Dios nos de vida y salud, para atestiguar a corto tiempo, que la dinámica gubernamental es la cicatrización de la gran herida social y que la acción gubernamental en las 32 entidades de la República Mexicana es la reconciliación nacional, y no seguir apuntando diariamente como justificación propia,  que: …”yo cuento, con otros datos…”.

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