SOBRE LA CICLOVÍA UBICADA EN LA CALLE RANGEL

La movilidad un derecho definido cómo: “El derecho de toda persona y de la colectividad a disponer de un sistema integral de movilidad de calidad y aceptable, suficiente y accesible que, en condiciones de igualdad y sostenibilidad, permitan el efectivo desplazamiento de todas las personas en un territorio para la satisfacción de sus necesidades y pleno desarrollo”, dejando claro que la movilidad se vincula al derecho de libre tránsito y la importancia de generar sistemas de transporte diseñados para todos los individuos. La construcción de ciclovías impulsa el acceso a este derecho fundamental para todas las personas, pues el ser humano está en constante movimiento, no existe actividad humana que no involucre la movilidad en sus diferentes modalidades. Desde acudir a la tienda de la esquina hasta desplazarse a vacacionar en cualquier lugar del estado utilizamos infraestructura y medios de transporte. Las opciones que existen para la movilidad son infinitas y dependen de la creatividad e iniciativa de los prestadores de estos servicios e innovadores tecnológicos; así como hace miles de años el ser humano transformó su mundo al inventar la rueda, ahora esos innovadores construyen aplicaciones o crean nuevos tipos de combustibles y medios de transporte los cuales alteran en su totalidad la realidad de las urbes.

Aplaudo el gran logro de la sociedad civil organizada que ha empujado durante años por volver cotidianas las formas ecológicas de transportarnos, cómo el uso de bicicleta, incluyendo las transformaciones positivas que trae a nuestra ciudad. Sin embargo, me preocupa la forma en que esos cambios han sido aplicados, particularmente en la calle Rangel, pues ha sido objeto de críticas, la poca información que se brindó a vecinos y automovilistas que usan la calle de forma cotidiana y desconocen el cambio de sentido de la misma. Si el día de hoy transitamos la calle Rangel, nos encontraremos a varios vehículos en sentido contrario, pues la señalización es pequeña y no está clara y no existe vigilancia por parte de la policía municipal informando y reorientando a los vehículos. De la misma forma, previo a la modificación de la infraestructura urbana, es una obligación moral consultar a la ciudadanía que habita las colindancias y así evitar lo que sucedió cuando el ejecutivo municipal pretendió crear un parque canino en la colonia Pueblo Nuevo, situación que ojalá no se repita con la ciclovía en la Calle Rangel, pues sería una gran pérdida para la movilidad en la ciudad tener que suspender la obra porque no se consideró a los vecinos que verán su vida cotidiana afectada. No podemos actuar de forma irresponsable y no informar a los usuarios, esa debe de ser la principal tarea de los directores del ayuntamiento.

Mantengamos las puertas abiertas a las opiniones y proyectos de la sociedad civil organizada, desde la movilidad hasta la disposición final de la basura del municipio, pues tengo la seguridad de que las ONG’s cuentan con el conocimiento suficiente para aplicar soluciones a la problemática de la ciudad y, por el otro lado, nuestros directores del H. XVI Ayuntamiento de La Paz tienen la obligación de empezar a dar resultados y de ejecutar de forma debida e informada los proyectos para mejorar la calidad de vida de la, comunidad paceña.

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