VISIÓN DE UNA SUDCALIFORNIANA

POR: SOFIA SUI-QUÍ GARCÍA.

EN VERDAD ES INEXPLICABLE LO QUE SUCEDE EN

LA CIUDAD DE LA PAZ, BAJA CALIFORNIA SUR

Cada día me sorprendo  y lamento profundamente lo que sucede en la Ciudad de La Paz, Baja California Sur, nuestro Puerto de Ilusión, capital del Estado y por consiguiente donde residen los Poderes de esta maravillosa entidad federativa.

A mi poco o nulo entender de las políticas públicas, pero  sí a mi objetividad sobre el contexto donde vivo y me desenvuelvo,  considero que varias acciones que subyacen en los distintos niveles de gobierno, así como muchas de las situaciones que privan en el diario vivir sin temor a equivocarme  son aberrantes.

Para situarnos  en el tema que nos ocupa citaré algunas muy desafortunadas como las siguientes:

Son muy beneficiosos, necesarios, como urgentes  los programas de pavimentación con cemento hidráulico, porque tienen mayor vida útil que aquél que se construye con el conocido chapopote. Esto por supuesto no está a discusión. Lo que si sorprende es la manera de elegir, programar y llevar a efecto este tan indispensable como urgentísimo programa de pavimentación citadina. Ya que generalmente contemplan determinada arteria, se cierra a la circulación por obvias razones, pero lo que no es aceptable es que jamás culminan con un  significativo kilometraje del tramo correspondiente. Cuando ya pueden circular los automóviles, la realidad estrujante es que unos cien o ciento cincuenta metros, si bien nos va, está en perfectas condiciones y los siguientes, así como la totalidad de la vía, continúan en pésimas condiciones. ¿Luego entonces por qué no generar otro tipo de política pública para erradicar esta práctica insana?

Los árboles, palmeras, arbustos o plantas de ornato, sembradas en patios o jardines de oficinas gubernamentales, carecen del cuidado respectivo, solamente para fortuna de quiénes habitamos en esta bella ciudad, se salva todo el entorno del Gobierno de la Entidad, específicamente la emblemática Plaza de la Reforma, aunque aquí debo precisar que la zona donde sembraron plantas como torotes y algunas cactáceas ni por asomo los jardineros del Palacio de Cantera, nunca se molestan en regalarlas.

Hay que resaltar de manera positiva los patios del antes llamado y conocido CAPFCE, que hoy lleva otra denominación y que es de felicitarlos muy sinceramente por  cuidarlos con esmero y adornar en el mes de diciembre tan hermosos jardines, deleite para la ciudadanía paceña y para los y las visitantes nacionales y extranjeros, que felices posan con sus respectivos acompañantes para la foto del recuerdo.

La panorámica total del Molinito hasta la Casa de Gobierno El Caimancito, en descuido más que manifiesto desde su propio andador, carente de botes para depositar la basura, banquetas rotas, bancas oxidadas, que ni por asomo conocen la pintura de aceite,  cero regado de las palmeras sembradas hace más de dos décadas en el período gubernamental del Lic. Mercado Romero, en total abandono. Y en esta ruta significativa el balneario El Coromuel, que en uno y otro gobierno se ha anunciado en numerosas ocasiones su remodelación, y puesta en marcha con toboganes, restaurantes, palapas y demás, también en la omisión de lo que pudiera ser su exitoso aprovechamiento. ¿Dónde quedan o han quedado las inversiones correspondientes? Seguramente nada más en el imaginario colectivo.

Los pocos, pero no menos importantes museos como el de Antropología e Historia Regional y el de Telecomunicaciones, sin promoción alguna, ¿por qué en la Ruta de las Instituciones no están incluidos?

Dónde quedó todo el acervo biológico, ecológico e histórico del Museo de la Ballena? Era un atractivo turístico, como de gran contenido educativo para la entidad como distintivo de identidad sudcaliforniana, pasó al cajón del disimulo institucional.

Hacía bastante tiempo que no circulaba por la Calzada “Luis Donaldo Colosio”, hasta el cruce con el boulevard “Abasolo” y “Constituyentes”, para precisar cerca del SEDIF Estatal, a un costado de la Escuela “Juan Pablo” de esta ciudad capital y cuál sería la terrible escena que vi, donde me percaté que desgraciadamente había una serie de montículos de tierra y no quedaba ningún vestigio de los pinos salados, ¿por qué se cometen estos ecocidios? Las autoridades permiten y autorizan lamentablemente que los  desarrolladores o empresas constructoras saquen de tajo estos emblemáticos como necesarios vegetales símbolos no nada más de algunas especies de pinos salados, sino todo lo que subyace alrededor de estos significativos como invaluables testigos mudos de una zona que dio orígenes y cobijo a una serie de fauna de gran valía y que cintura en mano los extrajeron de su suelo legítimo para ir a parar a un basurero. En verdad que es una atrocidad biológica en pleno siglo XXI. ¿Por qué no respetaron su fructífera existencia terrenal, dejándolos como símbolos inequívocos de un pasado de gran producción vegetal y animal?

Otro ejemplo por demás evidente como triste, son los cardones y demás cactáceas, así como bugamilias y torotes que lucían en el “triángulo” formado en la entrada a las populosas colonias 8 de Octubre, primera y segunda sección. Igual suerte corrieron cuando hicieron la pavimentación “requerida urgentemente”, para el retorno correspondiente. ¿Qué acaso llega a tal el desconocimiento por no decir IGNORANCIA de las autoridades correspondientes, pero no competentes para también mutilar hasta las raíces de esta flora endémica? Según los expertos en el tema, cualquiera de estas plantas nativas de nuestro entrañable territorio sudpeninsular, crecen un centímetro más o menos por año, pero creo  sin temor a equivocarme que ni por asomo conocen estos referentes, porque no se han preocupado ni mucho menos ocupado en darle la vuelta a la página de un libro, que las y los ilustre para poder desempeñar decorosamente su encargo gubernamental.

¿Por qué se deja de regar con la periodicidad requerida todas las plantas de la índole que sean, en esta ciudad paceña? Qué acaso desconocerán que son los pulmones citadinos?

Debiera de haberse diseñado un programa de plantación de árboles frutales en toda las cabeceras municipales de los 5 Ayuntamientos que conforman este maravilloso Estado que es BAJA CALIFORNIA SUR, mismo que al parecer dejará de llamarse así, tal vez para ser denominado con un nombre X, ya que la sudcalifornidad,  nativismo, arraigo o sentido de pertenencia, carece de importancia. Y hacer campañas intensivas de concientización de la importancia de frutales que darían como buenos dividendos frutas sin costo alguno para la población en su conjunto.

En otras ocasiones he referido, que considero al Lic. Rubén Gregorio Muñoz Alvarez, actual presidente municipal paceño, como una persona inteligente y propositiva. Y creo sin temor a equivocarme que si su intención es sembrar en su trienio 50 mil árboles, pudiera rectificar y de esta cantidad considerable incluir algunos frutales que serían distintivos a nivel nacional de un enfoque nutritivo, ecológico y de imagen urbana sin precedentes.

Lo peor que puede ocurrirle a una sociedad de la entidad federativa que sea, que  sus autoridades gubernamentales, tengan oídos sordos ante las sugerencias, ideas,  recomendaciones, etc., etc., de sus conciudadanos/as.

Una de las etapas de cualquier proceso es la autoevaluación, para rectificar el rumbo, o modificar un programa, acción o actividad determinada. Si esto no sucede, estamos ante unos/as entes soberbios/as, que padecen irremediablemente el famosísimo Síndrome de Hubris.

Luego entonces, ¿cómo se forja y forma ciudadanía, si muchas de las decisiones gubernamentales son erróneas?

Para concluir: La Paz, que debiera ser símbolo del rescate de los 4 Molinos, de la Tenería, La Minita, de todos y cada uno de los monumentos y fuentes, de  jardines botánicos, artesanías de concha de caracol, concha de abulón, escamas de pescado, piedras de sal, atardeceres únicos en el mundo, del nacimiento de nuestras ballenas gris, azul y jorobada, de Loreto 70 y el Fus, de hombres y mujeres simbólicas como emblemáticas de lo que es el tesón, el coraje, la  disciplina, el enfrentamiento diario a un mundo hostil, gastronomía única, tesoros turísticos incuestionables, sólo por citar unos referentes, quedan en el olvido total como el Zoológico de Santiago, el Acuario del Caimancito, la Chiminea de El Triunfo, la Fundición en Santa Rosalía, las Artesanías de Miraflores, comunidades como San Isidro y la Purísima, los valles de Santo Domingo, Los Planes, entre otros más, y así sucesivamente lugares y oasis de ensueño como los de mí siempre recordado San José de Magdalena, Los Comondús, San Ignacio, San Bartolo, San Antonio, sólo por referenciar algunos.

Como han quedado en el olvido o como anecdotarios los traslados de Poderes a Ciudad Constitución, Todos Santos y San José del Cabo, así como la inútil  demolición de la Escuela Primaria “18 de Marzo”, deseo de corazón  que no se les ocurra la idea maravillosa de sustituir la distintiva cantera rosa de Palacio de Gobierno, por barro negro de Oaxaca o talavera de Puebla, dos de los estados hermanos de nuestra grandiosa República Mexicana. Porque al parecer hasta estos límites llega “el malinchismo”.

OJALÁ QUE ALGÚN DIA, NUESTROS ANCESTROS, ILUMINEN A QUIÉNES NOS GOBIERNAN PARA REVERENCIAR Y CUIDAR CON ESMERO LA IDENTIDAD SUDPENINSULAR, LA NACENCIA, LOS ORIGENES, EL ARRAIGO Y EL NATIVISMO, QUE DEBE CORRER POR NUESTRAS VENAS. QUE ASÍ SEA…

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