VISIÓN DE UNA SUDCALIFORNIANA

POR: SOFIA SUI-QUÍ GARCÍA.

 

NO EXISTE SANTO SIN PASADO, NI PECADOR SIN FUTURO.

 

Esta sabia expresión solía utililizarla frecuentemente el siempre bien recordado PROFR. HÉCTOR PALACIOS AVILÉS, un político cabeño de pura cepa.

Con una visión extraordinariamente puntual en lo correspondiente  a la NO CORRUPCIÓN, CERO IMPUNIDAD Y UN ROTUNDO NO, AL INFLUYENTISMO POLÍTICO, sabía ubicar en su justo medio a todas aquellas personas que frecuentemente alardeaban de condiciones específicas al respecto.

Ejemplo trascendente cuando recibió un reconocimiento del Gobierno Federal,  como  Presidente Municipal de Los Cabos, que al terminar su trienio dejó las arcas municipales de este Polo Turístico de fama internacional con números negros, recuerdo como si fuera hoy que se notificó a los medios de comunicación, que estaba depositado un importante recurso económico en el Banco, evidencia innegable de su honestidad financiera administrativa.

Sirva esta humilde colaboración de una servidora, para rendir homenaje sincero a un político priísta, que llamaba a las cosas por su nombre.

Hago referencia a un suceso increíblemente cierto porque debiera haber sido  dato importante y punto de partida para las siguientes administraciones municipales de todo este maravilloso jirón de la Patria Mexicana.

El 1 de diciembre de 2018, asumen la responsabilidad de gobernar a nuestro país un Titular del Poder Ejecutivo Federal, el Congreso de la Unión, varios Estados de la República y por supuesto Congresos Locales y un importantísimo número de Ayuntamientos, hombres y mujeres de MORENA.

Mi respeto irrestricto para casi todas y todos ellos, en ese mosaico de políticas/cos hay seres humanos verdaderamente positivas/vos. Pero una gran cantidad de esta nueva clase política con antecedentes poco o nada recomendables.

Por voluntad propia, por así convenir a sus intereses, se han ungido como perdonavidas, como dueñas/os absolutos de la razón, del ser y hacer de sus conciudadanas/os, prácticamente estamos y vivimos a la deriva, estamos para obedecer sin discusión alguna a sus divinos mandatos, a sus sabias y totalitarias decisiones, la opinión, los sentimientos, las razones, los enfoques de los demás, no cuentan para nada, nos hacen sentir que no merecemos ni una limosna de atención, de respeto, prácticamente no contamos para nada, no se molestan en prodigar una sonrisa, dar los buenos días, incluso hasta el grado de sentirse superiores, y ni siquiera molestarse en decir un “con permiso”.

Tal vez no soy nadie absolutamente nadie para puntualizarlo, pero como mexicana y sudcaliforniana orgullosa de serlo, por haber nacido en un pueblo rural de esta extraordinaria entidad federativa, soy bastante objetiva para decir con conocimiento de causa, que ahora que fueron sanadas/os en la Nueva Pila Bautismal Política, después de haber pertenecido a “n” partidos políticos distintos,  dejan la obscuridad de un pasado borrada totalmente y son las nuevas/vos mesías, que redimirán y salvarán a este pueblo generoso hasta el más recóndito lugar de la geografía mexicana.

Continúan por todos los confines del país, las mismas frases, expresiones, críticas, señalamientos, etc., etc., utilizados en campaña.

Parecen olvidar o no quieren hacerlo que una nueva realidad política social inició el 1 de diciembre de 2018, y hoy, hoy, hoy y por seis años o 3 años en determinados casos se tiene que actuar y comportar con personalidad de estadista, poniendo en práctica la operación cicatriz, espíritu incluyente, propositivo, futurista, con claridad que quiérase o no, formamos parte de esta gran nación que es nuestro amado MÉXICO.

México esta maravillosa Patria, está inmersa en el contexto de las naciones, somos aproximadamente 120 millones de mujeres y hombres orgullosamente pertenecientes a este suelo patrio  y como tales debemos estar excelentemente representadas/os.

No se debe sectorizar por ningún motivo el ejercicio del poder en ninguna de sus aristas, respeto merecemos toda la población, quienes votaron  por esta opción, quienes no lo hicimos y quienes no sufragaron por ninguna fuerza política.

La realidad cruda, estrujante, estremecedora y hasta aberrante nos indica que las minoría no existimos, carecemos de valor, estamos a la deriva, en la más absoluta indefensión, con la autenticidad que me caracteriza como sudcaliforniana: prácticamente como “perras o perros” sin dueño. Con todo respeto hago este simil con estas mascotas que representan fidelidad, compañía y seguridad de alto nivel para los seres humanos.

Luego entonces en la famosísssssssssssssssima cuarta transformación nuestra existencia terrenal está finalizada?. ¿Y no, cuando el Divino Creador, la concluya porque así son su benditos designios?. O será que  como pecadoras/es carecemos de futuro?

Debieran estas mentes  iluminadas, buscar en el colectivo  imaginario una luz brillante, para bajar del pedestal donde se han colocado y no olvidar jamás que la universidad de la vida, nos recuerda constantemente que el pueblo da y el pueblo quita, que este conglomerado social no merece por ningún motivo ser manipulado, y que la sabiduría del vivir nos indica que la propia existencia humana, es como una rueda de la fortuna que hay ocasiones que tenernos la dicha de ocupar una canastilla  y  la mayor de las veces quedarse en el suelo.

Finalmente, sirva esta analogía, para normar criterios bastante dispersos y desafortunadamente erróneos.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *