VISIÓN DE UNA SUDCALIFORNIANA

POR: SOFIA SUI-QUÍ GARCÍA.

 

¿ACASO SERÁ SALUDABLE CONTINUAR

HACIENDO REFERENCIAS SOBRE EL

ACTUAL PROCESO ELECTORAL 2018?

 

En distintos espacios de mi vida personal, he analizado a profundidad la conveniencia de seguir con el tema electoral 2018. Pero transcurrido algunos momentos reflexiono y creo sinceramente que hasta es inconveniente hacerlo. ¿Por qué me atrevo a decir esto?

Haciendo un repaso sintetizado de todo ello, nos encontramos que desde que se inició, se han presentado una serie de situaciones verdaderamente lamentables al respecto.

Desde las conformaciones de las “alianzas”, las precampañas, en la actual fase de la intercampaña y seguramente en las campañas se recrudecerán las acciones negativas entre las y los contendientes a un cargo de elección popular, en toda nuestra geografía nacional.

De lo general a lo particular hemos visto y escuchado en los distintos medios de comunicación la guerra intestina entre los precandidatos/as a la Presidencia de la República y qué decir de quienes también buscan gobernar la Ciudad de México.

Son verdaderos enemigos acérrimos, no tienen la mínima ética política, que los y las debiera de distinguir por ser mexicanos/as. Es tal el ansia de poder que tiran por la borda la más elemental regla de civismo que debiera de regir sus vidas.

Se autodefinen como seres humanos extraordinarios, carentes de errores, en verdad personas divinas, incorruptibles, con códigos de ética que ni ellos mismos se la creen, pero difunden sus valores personales cuando casi siempre han carecido y siguen careciendo de ellos.

Se vuelven perdonavidas, salvadores de la nación mexicana, redentores, inmaculados, santificados, con el don de vida para eximir de errores a quiénes han delinquido en cualquiera de las modalidades desafortunadamente recurrentes día a día, se ha llegado hasta la incongruencia de querer hacer un “licuado” insensato de unir el aceite y el agua, cuando física y químicamente es imposible. Lo  único rescatable y que sería un verdadero milagro para la medicina mexicana, que si tienen todos estos dones por sus respectivas santidades, pudieran a cortísimo tiempo lograr una vacuna para enfermedades  irreversibles y que cobran desafortunadamente tantas vidas de mexicanos y mexicanas,  como es el VIH sida, la hipertensión arterial, la diabetes, el cáncer cérvico-uterino, de mama, de próstata, la leucemia, incluso la depresión, el stress y un sinfín de enfermedades, trastornos, padecimientos, etc., etc.

También la ciudadanía mexicana y por ende la sudcaliforniana, les debiéramos solicitar muy respetuosamente a estas divinidades la cura rápida para el alza de los precios de la canasta básica, de los recibos de los servicios públicos, las inscripciones y cuotas escolares, garantizar mediante la vacuna respectiva la seguridad ciudadana, que no se presenten  robos a casa habitación, automóviles estacionados en la calle o asaltos a distintas personas.

Es imprescindible ponernos de rodillas para otro milagro urgentísimo, la vacuna o el medicamento eficaz para mejorar la imagen urbana, desde el riego de plantas, arbustos y árboles en camellones, calles y boulevares citadinos, alumbrado público, recolección de basura, parques y jardines como verdaderos espacios recreativos, funcionarios/as honestos, de trato a la ciudadanía con calidad y calidez.

Finalmente, Respetables Lectores/as de esta importantísima página, creo sin temor a equivocarme que con estos políticos/as, estamos a punto de lograr estos milagros nacionales y estatales.

 

 

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