Gestionar el dolor tras el cáncer de mama puede ser un rompecabezas

De la redacción.-  Las pacientes con cáncer de mama que toman analgésicos opiáceos son más propensas a dejar de seguir un importante tratamiento hormonal que ayuda a garantizar su supervivencia, informan unos investigadores.

El uso de opiáceos recetados como OxyContin (oxicodona) y Vicoprofen (hidrocodona) se “asoció de manera significativa” con no seguir la terapia hormonal y con un riesgo más alto de muerte, encontró el estudio.

“No es un gran secreto que EE. UU. usa más opiáceos que ningún otro país en el mundo”, dijo el investigador Rajesh Balkrishnan, del departamento de ciencias de la salud pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia.

“Claramente debe haber una mejor gestión de los opiáceos en la población de personas mayores con cáncer”, planteó Balkrishnan en un comunicado de prensa de la universidad.

En el estudio, los investigadores analizaron las tasas de seguimiento de la terapia endocrina adyuvante (llamada comúnmente tratamiento hormonal) en más de 10,000 mujeres tratadas por cáncer de mama. Ese tratamiento se utiliza para prevenir el regreso del cáncer.

La edad promedio de las pacientes era de 72 años. Las que eran más jóvenes, solteras, sufrían de depresión o tenían una enfermedad más avanzada fueron más propensas a tomar opiáceos recetados, encontraron los investigadores.

Se recetaron analgésicos con más frecuencia a las mujeres que recibieron quimioterapia y cirugía para el cáncer de mama que a las que recibieron quimioterapia. Los investigadores especularon que la radioterapia más reciente y menos dolorosa podría ayudar a explicar este hallazgo.

Pero el estudio no muestra una relación causal, y el uso de opiáceos en sí podría no ser el motivo de que las pacientes no cumplan la terapia hormonal, anotaron los investigadores. El tratamiento hormonal, que se toma durante hasta 10 años, se asocia con muchos efectos secundarios desagradables, lo que hace que muchas mujeres interrumpan la terapia.

“El principal problema de estos medicamentos hormonales es que tienen tantos efectos secundarios que las mujeres no quieren tomarlos”, señaló la investigadora, la Dra. Leslie Blackhall, experta en gestión del dolor en el Sistema de Salud UVA.

“Pueden provocar un dolor articular y muscular realmente grave en una cantidad significativa de mujeres. Esas mujeres cambian de un agente a otro, pero de cualquier forma no pueden tolerarlos. Entonces les dan opiáceos para el dolor, lo que podría ayudar o no”, explicó Blackhall.

Se necesita más investigación para determinar si el uso de opiáceos en sí aumenta las tasas de mortalidad en las pacientes con cáncer de mama. Hasta un 60 por ciento de esas pacientes sufren de dolor crónico relacionado con el tratamiento, y muchas necesitan analgésicos potentes. Pero como son altamente adictivos, hay una creciente presión para que los médicos limiten las recetas de opiáceos, anotaron los autores del estudio.

“A muchos médicos les preocupa recetarlos”, dijo Blackhall.

Los investigadores plantearon que sus hallazgos podrían fomentar más investigaciones y conversaciones sobre la gestión del dolor en los pacientes con cáncer.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *